Por muchos años se ha platicado del mito urbano acerca de la presencia en la ciudad puerto de Amapala, isla de El Tigre, del renombrado físico alemán Albert Einstein (14 de marzo 1879-18 de abril 1955). Entre las diversas versiones manejadas se ha afirmado que en los años 1940´s había permanecido en la isla como huésped del comerciante local Pablo Uhler, o que había sido trasladado por los norteamericanos a este lugar para librarlo de persecución enemiga. Incluso, un amigo personal me aseguraba poseer en la familia una foto de su abuela amapalina acompañada del célebre personaje. En fin, una serie de especulaciones que el tiempo se ha encargado de arropar con una buena dosis de fantasía. En aras de desvelar tan llamativo hecho, resolví tomar ventaja de las fabulosas herramientas que la informática pone a nuestro alcance, por lo que de manera cronológica presento una relación sucinta de las ocasiones en que Einstein pisó tierras americanas, especialmente las del Centro y Sur del continente.

En noviembre de 1923, Einstein había aceptado la invitación que le hiciera la Sociedad Hebraica Argentina, solicitando ser incluida también la Universidad de Buenos Aires debido a anteriores declinaciones y de la cual había recibido el título de Doctor Honoris Causa.
Recién en abril de 1924, a través de una carta, Einstein manifestó sentirse conmovido y honrado por la invitación, lamentó no poder acceder en ese año y solicitó mantener la propuesta para 1925. Tal es así que, en octubre de 1924 llegó la noticia por vía diplomática, de que Einstein se embarcaría hacia Brasil, Uruguay y Argentina en marzo de 1925. El 6 de marzo de este año, Einstein parte de Hamburgo a bordo del SS Capitán Polonio, recalando en Bolonia y Bilbao, arribando a Río de Janeiro el 21.
El 25 de marzo el barco echó anclas en Buenos Aires. En las siguientes semanas dicta un total de doce conferencias entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Durante este tiempo, el científico se ocupó de explicar la Teoría de la Relatividad entre físicos, ingenieros y filósofos. Durante su visita, fue abrumado con interminables entrevistas, banquetes y honores: no tuvo demasiado tiempo para descansar. Fue agasajado por las autoridades de la Universidad de Buenos Aires en el Jockey Club y recibido por el Presidente de la República, Marcelo T. de Alvear. Durante su estadía se alojó en la residencia de Bruno Wassermann en Belgrano, y visitó el Hospital Israelita, el Templo de la comunidad marroquí, orfanatos y escuelas, y la redacción del diario Di Presse. Sobre Buenos Aires escribió en su diario: “Ciudad cómoda, pero aburrida. Gente cariñosa, ojos de gacela, con gracia, pero estereotipados. Lujo, superficialidad”. Abandona las costas argentinas el 23 de abril de 1925 a bordo del SS Capitán Norte arribando a los Estados Unidos el 12 de mayo.
Atendiendo una invitación del Instituto de Tecnología de California (CalTech), en Pasadena, para exponer su teoría sobre la relatividad; Einstein, Elsa, Helen Dukas (su secretaria) y el matemático austríaco Walther Mayer (su calculadora) salieron del puerto belga de Amberes el 2 de diciembre de 1930 a bordo del SS Belgenland. Permanecieron en Nueva York entre el 11 y el 15 de diciembre previo a su partida a Pasadena vía La Habana, el Canal de Panamá y San Diego.
El 19 de diciembre tocaron La Habana. Al llegar a la Isla y entrar en contacto con el abrasador calor habanero pidió a la comitiva que lo recibía ir a algún sitio para comprarse un sombrero, por lo que fue conducido directamente a El Encanto donde lo obsequiaron con el mejor sombrero de Jipijapa en todo el comercio. Luego de encontrarse con el Secretario de Estado, siguió un riguroso plan de actividades que incluyó un homenaje organizado por la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y la Sociedad Geográfica de Cuba. A continuación fue recibido e igualmente homenajeado por la comunidad hebrea de Cuba. Acto seguido, toda la comitiva que acompañaba al científico y su esposa, asistió a un banquete en su honor ofrecido por el presidente de la Academia en el “Roof Garden” del Hotel Plaza. Luego, y a petición de Einstein, salieron a hacer un recorrido en automóvil por varias zonas de la capital. El periplo incluyó las más selectas zonas de La Habana. La situación política de esa época era convulsa, por lo que evadieron centros potencialmente conflictivos como la Universidad de la Habana que, lógicamente, hubiese sido uno de los enclaves ideales de su recibimiento.
De regreso de este recorrido fue recibido en la Sociedad Cubana de Ingenieros. Einstein correspondió con palabras de agradecimiento por las atenciones recibidas y la posibilidad de conocer un poco más de la Isla. La velada cerró con la firma por parte de Einstein del Libro de Visitantes y de autógrafos para todos los asistentes. Ante el tumulto de personas presentes en el evento, Einstein abandonó el recinto sin despedirse y se marchó directamente al vapor Belgenland donde había decidido pernoctar.
Einstein huía siempre del oropel y la adulación. Cuando viajaba se negaba a ocupar los suntuosos hoteles que ponían siempre a su disposición, y por ello no quiso hospedarse en el Hotel Nacional, el más lujoso de La Habana. Alegó que deseaba pernoctar en el vapor Belgenland donde viajaba, al igual que había hecho durante los cinco días que duró su escala en diciembre anterior en Nueva York. Por si fuera poco, a la mañana siguiente, 20 de diciembre, cuando fueron a recoger al científico y a sus acompañantes para pasearlos por otros sitios de la ciudad, sus anfitriones se llevaron tamaña sorpresa al conocer que quería recorrer los barrios más pobres, pues habiendo conocido la víspera los parques, clubes, y residencias de la gente acomodada, mostraba ahora su empeño de ver todo lo contrario.
En el Libro de Oro de la Sociedad Geográfica, Einstein dejó un testimonio de su breve estadía de treinta horas en Cuba, expresando: “La primera sociedad verdaderamente universal fue la sociedad de los investigadores. Ojalá pueda la generación venidera establecer una sociedad económica y política que evite con seguridad las catástrofes”.
Posteriormente el 23 de diciembre de 1930 arribó temprano por la mañana a la ciudad de Colón, Panamá. Aquí desembarcaron para recorrer en apresuradas horas algunas de sus calles, realizando compras en los bazares locales. Por la tarde asistió a Casa Presidencial invitado a un brindis por el presidente Florencio Harmonio Arosemena. Durante su breve paso por Panamá, Einstein también fue atendido por el doctor Walther Heinrich, Encargado de Negocios de su país, quien lo homenajearía con una recepción en el Club Unión.
Al llegar a Pasadena fueron recibidos por el científico Edwin Hubble, Director del CalTech y el doctor Robert Andrew Millikan (premio Nóbel de Física 1923). Permanecieron en Pasadena del 31 de diciembre al 28 de febrero de 1931. Aquí vivía con su esposa en un bungaló en el 707 de la avenida Oakland. Durante sus permanencias en CalTech residió como profesor invitado, sumándole prestigio a la Institución. Pasaba su tiempo impartiendo charlas y haciendo presentaciones públicas en el área de Los Ángeles. Al respecto anotó en su diario: “Aquí en Pasadena es como un paraíso. Siempre soleado y aire limpio, jardines con palmeras y árboles de pimienta y gente amable que le sonríen a uno y solicitan autógrafos”.
Pocas personas del público en general comprendían la naturaleza de sus visitas, pero de igual manera lo idolatraban. Desde el mismo momento en que su barco atracó en San Diego el 31 de diciembre de 1931, la bienvenida que le dispensaron los californianos era parte publicidad, parte admiración y parte afecto sincero.
El 4 de marzo de 1931 la pareja Einstein regresa a Nueva York por tren, y parte para su casa el mismo día a bordo del SS Deutschland, atracando en Hamburgo el 15 de marzo. Einstein parte de Hamburgo para Inglaterra el 30 de abril en el SS Albert Ballin llegando a Southampton el 1 de mayo. Durante su estadía, la Universidad de Oxford le otorga un Doctorado Honorario en Ciencias. Permanece cuatro semanas en Oxford, retornando a su casa el 28 de mayo en el SS Hamburgo.
Einstein y Elsa una vez más zarpan de Amberes en un viaje directo a Los Ángeles el 2 de diciembre de 1931 a bordo del MS Portland, con paradas en Panamá, Honduras y El Salvador, llegando a Pasadena el 31 de diciembre. En esta ocasión obvió pasar por Nueva York evitando las molestias de la multitud
El 22 de diciembre de 1931 el barco recala brevemente en Amapala, tal como lo evidencia la postal dirigida por Einstein y Elsa al profesor Max Born y su esposa, expresando lo siguiente:
“Amapala, ¡en Honduras! Por eso es que no habían recibido mensajes nuestros”.
“Amapala, ¡en Honduras! Por eso es que no habían recibido mensajes nuestros.”


Respecto a esta visita, el genial científico detalla en su diario personal de viaje las siguientes entradas:
“22 de diciembre. 8 de la mañana llegamos a la bahía de Honduras. Anclamos en la ‘Isla del Tigre’. Impresionante bahía de aguas azules en medio de muchas islas volcánicas, verdes sobre marrón.”
“Nos quedamos hasta mediodía, porque había que descargar. Un francés y una mujer de Bremen nos visitaron a bordo. Los nativos tienen todos sífilis, pero algunos malaria. 36 ½ grados a la sombra. Gran volcán con una nube de ceniza eterna visible por un buen rato a la partida. Escena indescriptiblemente pintoresca.”

Nota de editor: En realidad el cono volcánico de la isla suele estar cubierto de nubes corrientes ya que desde hace cientos de años es un volcán extinto.

Al siguiente día, 23 de diciembre, el barco atracó en el puerto salvadoreño de La Libertad.
De regreso a Alemania, Einstein y Elsa zarpan de Los Ángeles el 4 de marzo de 1932 a bordo del MS San Francisco, atracando en Hamburgo el 29 de marzo.
En un nuevo viaje a los Estados Unidos, la pareja se embarca en Bremen en el MS Oakland el 10 de diciembre de 1932, llegando a Amberes el 11, y partiendo de este puerto el 14 siguiente. De aquí parten a Pasadena, a donde llegan el 11 de enero de 1933.

A comienzos de marzo de 1933 Einstein y Elsa ya están nuevamente de regreso en Nueva Jersey atendiendo una invitación del Instituto para Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton. Él planea pasar medio año en Berlín y medio año en Princeton. En diciembre de 1933 visita otra vez CalTech, llegando a Los Ángeles el 9 de enero de 1934. Aquí, Einstein y Pasadena se hicieron uno sólo haz al lanzar él una proclama radial nacional desde el Auditorio Cívico de Pasadena, abogando por relaciones pacíficas con Alemania. Él planea regresar a Alemania; sin embargo el poder político toma otro rumbo, causando que la Alemania nazi le impida volver a pisar jamás suelo germano.
Para su tranquilidad, las visitas a CalTech de 1932 y 1933 atrajeron menos atención pública, propiciándole salir del campus con mayor frecuencia, circunstancia que contribuyó al propósito medular de su visita tal como era el discutir con sus colegas serios asuntos científicos.
Como colofón sólo resta decir que de esta forma hemos aportado la luz necesaria para establecer con certeza que Albert Einstein, aunque no puso los pies en suelo hondureño (posiblemente por razones fito-sanitarias o el sofocante calor) si estuvo en aguas hondureñas, de las cuales se llevó una grata impresión, así como de sus tropicales paisajes.
APÉNDICE
MS Portland
Trasatlántico de 7,132 toneladas construido en 1928 para la Hamburg American Line.
Ruta entre 1922 y 1943: Hamburgo–Canal de Panamá–Puertos del Pacífico–Vancuver. En 1943 prestaba servicio en la Costa del Pacífico entre los USA y Canadá.
En 1943 fue barrenado y hundido cerca de las islas Azores para evitar ser capturado por fuerzas enemigas.


Hamburg American Packet
La Hamburg Amerikanische Packetfahrt Actien Gesellschaft (HAPAG), a veces denominada en inglés como Hamburg American Line, fue una empresa establecida en la ciudad alemana de Hamburgo el 27 de mayo de 1847 cuyo objeto era el transporte de personas y productos a través del océano Atlántico. El tráfico que generó a comienzos del siglo XX hizo de la HAPAG una de las compañías navieras más grandes del mundo, haciendo que la gran mayoría de los inmigrantes alemanes que pisaban suelo americano lo hicieran en uno de sus barcos. La compañía operaba principalmente desde el puerto de Hamburgo, haciendo viajes semanales a Nueva York, Indias Occidentales, México, Sur y Centro América, China Japón y Australia. Cada uno de los barcos tenía capacidad para 1,000 pasajeros en cabina, turista y tercera clase. Entre sus servicios se contaba con un espacioso comedor con mesas pequeñas, un salón de belleza, salón para fumadores, una atractiva cubierta para paseo parcialmente protegida con ventanales de vidrio en caso de mal tiempo y una piscina exterior. Cada barco llevaba un médico, un barbero y camareros que además de alemán e inglés también hablaban otros idiomas.
La II Guerra Mundial resultó en la perdida de casi toda su flota, pero el esfuerzo y tenacidad de sus propietarios hizo que la compañía volviese a ocupar una de las posiciones líderes del transporte marítimo mundial.
Bibliografía
- Archivo 008-0279.21-001.tif de los Archivos de Albert Einstein 1929-1934. Universidad Hebraica de Jerusalén. Israel. 2017.