Carlos Humberto Daniel Cano Romero fue un virtuoso violinista y compositor, nacido en Tegucigalpa el 12 de febrero de 1906, siendo sus padres Hipólito Cano y María del Carmen Romero Johanin. Fueron sus padrinos de bautismo el expresidente Policarpo Bonilla y su esposa.

En la iglesia parroquial de san Miguel de Tegucigalpa el día dos de mayo de mil novecientos seis, yo el cura encargado de esta Parroquia, bauticé solemnemente a un niño que nació el doce de febrero del presente año, poniéndole el nombre de Carlos Humberto Daniel, es hijo legítimo de Hipólito Cano y María del Carmen Romero. Fueron padrinos Policarpo Bonilla y Emma Bonilla. Santiago Zelaya.

Carlos Humberto Daniel Cano. En Tegucigalpa, a las tres de la tarde del jueves veintidós de febrero de mil novecientos seis, ante mi Simón Padilla M., Secretario Municipal y ante los testigos… compareció Hipólito Cano, hondureño, de veintisiete años de edad, casado, litógrafo…que el lunes 12 del mes en curso…nació un varón….

Siendo un adolescente su padre (el aprendiz de litógrafo que sustituyó a don Italo Ghizzoni) lo envió a Italia a estudiar música porque los maestros de violín en Centroamérica ya no tenían más que enseñarle.

Inmediatamente después de su llegada y tras riguroso examen fue admitido en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, donde por regla general se aceptaban los alumnos por un año de prueba antes del examen confirmativo. Puestas en evidencia las cualidades del nuevo alumno y para considerar su caso se reunió la Comisión Examinadora en fecha extraordinaria, dándose el caso excepcional de admitirlo formalmente a sólo cuatro meses después de su ingreso como aspirante. En el mismo lugar era regla no permitir a los alumnos tocar en público sino hasta después de tres a cinco años de aprendizaje, no así para el joven Cano, quien logró este cometido antes de completar el primer año.

En vista del esfuerzo de su familia para mantenerlo estudiando en Europa y de los triunfos alcanzados en tan poco tiempo, el gobierno de Honduras le concedió una beca de noventa dólares mensuales, la cual fue efectiva sólo por dos meses por haber estallado en Honduras la revolución de 1924.

Ocurrió aquí un incidente de mucha relevancia en la vida del estudiante; el cual puso en peligro su futura carrera artística.

Los maestros Paolo, Anzoletti y Tua deseaban ser tutores de Cano, suscitándose una aguda rivalidad al grado que para dilucidar el lío, se echó a la suerte la decisión. Ganó Paolo, pero el profesor Anzoletti sentía tanta predilección por Cano que amenazó con retirarse del Conservatorio si no se le daba su alumno.

Las situaciones precarias por las que atravesaba, obligaron entonces a Cano a tocar en los teatros de Milán durante la noche, llegando en esta época a ser el músico mejor pagado de la ciudad. Al enterarse el profesor Anzoletti de semejante situación, se opuso a que Cano tuviera que trabajar para ganarse la vida y desde entonces lo tomó bajo su protección directa ofreciéndole su hogar y su mesa para que pudiera dedicar plenamente sus energías al estudio de la música.

El maestro Anzoletti estaba tan orgulloso de su discípulo que tanto él como su hermana, le pidieron que agregara a su nombre, el apellido Anzoletti. La Srita. Anzoletti, insigne pianista y escritora a quien Cano debía su sólida formación humanista, falleció primero y el profesor Anzoletti poco después sin haber visto coronar de triunfos la carrera de su alumno predilecto.

Mientras duró el quebranto de la salud de su maestro, a Cano se le hizo la honra de sustituirlo en el Conservatorio en sus funciones docentes. Antes de su muerte, Anzoletti declaró heredero universal de sus bienes a Cano, incluyendo una villa en Tranto. Su violín, un Stradivarius, valorado en $300,000.00, fue donado al Conservatorio con una cláusula en que se autorizaba a Cano a ejecutarlo en sus conciertos.

Siendo aun estudiante, tocó el violín primero bajo la dirección de Arturo Toscanini en 1928, con la orquesta sinfónica del Conservatorio de Milán. Para el examen final, fue presentado en el Conservatorio Rossini de Pesaro por el famoso profesor Giovanni Chiti, ante un tribunal de maestros llevados al efecto desde Parma, Florencia, Nápoles, Milán y Roma. Después de una ejecución impecable, uno de los examinadores le preguntó de qué parte de Italia venía y cuando Cano le respondió que no era italiano, el maestro expreso con pesadumbre ¡Che peccato!

Después de su graduación, el joven virtuoso emprendió una serie de giras por toda Italia iniciando con un debut formal en Milán. Entre los conceptos de la crítica, se encuentran los siguientes: Diario Popolo de Italia, en su edición del 10 de octubre de 1930 reseñaba: El violinista Humberto Cano anoche por medio del programa, se ha revelado como un virtuoso con abundancia de belleza en un sonido, lleno de robustez e impecable interpretación. Por su parte, el Corriere de la Sera: El violinista Humberto Cano, bien conocido de nuestro público por sus ejecuciones anteriores, se reveló anoche no sólo como un virtuoso y fiel intérprete sino con un dominio excepcional de la mano derecha.

Con los laureles de la consagración en la tierra del arte por excelencia y bajo el impulso de la emoción que produce el triunfo, su único anhelo fue regresar a Honduras donde se le recibió con los brazos abiertos y se le tributó toda clase de homenajes. En este período, compuso su Concierto en La Menor para Violín y Piano, el Vals Caprichoso y Alrededor del Panal.

Con motivo de la guerra de Etiopia y cuando Honduras se adhirió a las sanciones económicas contra Italia, Cano fue invitado a no trabajar por estipendio en Italia, concediéndosele el privilegio de permanecer en el país si así lo deseaba. Entonces prefirió dirigirse a Suiza con el objeto de proseguir activamente con su trabajo. En este país se le hizo una tentadora oferta para enseñar en un Conservatorio siempre y cuando renunciara a su nacionalidad y adoptara la suiza; prefirió mudarse a Paris, Francia, donde con el patrocinio del Dr. Julián López Pineda, Ministro entonces de Honduras en la Ciudad Luz, presentó un concierto en la Salle Corteau. Terminado el concierto, uno de los críticos de la prensa diaria de París, mostró a Cano y a los compatriotas que estaban con él (Dr. López Pineda, el Lic. Marcos Carías Reyes y el Dr. Rosendo Martínez), las notas críticas emanadas al desarrollarse el concierto. Entre ellas se comparaba a Cano con Jan Rubelik, considerado en su tiempo, como el violinista con mejor crítica del mundo. La modestia de Cano se opuso rotundamente a que se publicase tal juicio y así sucedió.

De Francia pasó a Alemania a ejecutar su violín como el “Concertino“ de la más distinguida orquesta del orbe, La Filarmónica de Berlín. En un concierto en Hamburgo, durante uno de sus solos interpretando a Wagner, acomodado en el lucido palco presidencial, el Fuhrer Adolfo Hitler preguntó a su secretario ¿Quién es el primer violín? de Honduras ¿Dónde queda Honduras? Al finalizar el concierto, Cano fue presentado al premier, quien brindó por su futuro, lamentando que Honduras, siendo aliado de los Estados Unidos e Inglaterra no compartiera su visión del mundo.

Producto de lo anterior, el diario Hamburger Tageblatt consignó en su edición del 13 de octubre de 1936, lo siguiente: Como ejecutante y compositor a la vez Humberto Cano va del brazo de Pablo de Sarasate y el Maestro Granados.

La opinión del resto de la prensa hamburguesa en esa ocasión fue más o menos unánime y el Cónsul de Honduras en Hamburgo, Dr. Magín Herrera, envió a Honduras los recortes de opiniones que fueron traducidas y publicadas en la prensa de Centroamérica. Después de una ejecución en conjunto con otros artistas de Berlín, la prensa local declaró casi únicamente que el punto culminante del concierto había sido la ejecución del violinista hondureño Humberto Cano.

Nuevamente de regreso en Italia, Cano se dedicó al perfeccionamiento de su técnica y a la preparación de su gran gira continental por las Américas. Pero antes de partir viajó a Hartenstein, Alemania, en busca del más famoso maestro del violín, Siegfried Eberhardt, ante quien se presentó como un alumno cualquiera. Después de una breve charla sobre asuntos técnicos, el maestro Eberhardt explicó a Cano, que después de 40 años de investigación y esfuerzos, había logrado desarrollar la técnica necesaria para resolver un difícil problema del manejo del arco asegurando que sólo la mitad del arco podía recorrerse hacia arriba o hacia abajo para dar ciertos efectos por existir un impedimento anatómico en el brazo humano, lo que limitaba en su opinión, el número de notas que podían tocarse en una arcada. El maestro Eberhardt pidió a Cano poner en ejecución sus instrucciones, con 4 notas, después con 8 y así sucesivamente hasta 32, llevándose la gran sorpresa que Cano no lo hacía con toda la longitud del arco. Sorprendido, el maestro lo invitó a que enseñaran juntos, pero Cano tenía su viaje planeado al nuevo mundo, aceptando por poco tiempo. No obstante, el entusiasmo del maestro Eberhardt llegó a tal punto que propuso a Cano marchar con él para establecer un conservatorio en Honduras, que sería sin duda alguna, la atracción de todos los violinistas del mundo. Desgraciadamente la guerra estalló y aunque Cano tenía su pasaje pagado, no pudo salir de Alemania, donde para vivir tuvo que ver consumida su seguridad financiera.

En diciembre de 1941, la situación se volvió más estrecha al entrar Honduras en guerra contra Alemania. Al inicio Cano sólo fue obligado a reportarse diariamente a la policía, pero luego se invalidó su pasaporte y tuvo que ponerse bajo la protección del consulado suizo donde se encargaron de obtenerle uno nuevo desde Honduras, lo que demoró ocho meses.

Cano mantenía la esperanza de ser canjeado pero esto nunca sucedió. Cuando la guerra culminó, pudo ir a París, donde gracias a su genial ejecución, obtuvo consideraciones como las de ser alojado en un cuarto privado en el Campo de Detención en París, mientras a los demás repatriados se les apiñaba hasta catorce en una pieza y eso por pocos días mientras eran remitidos a otro campo en las afueras de la ciudad a más de cien kilómetros de distancia. El capitán-jefe del Campo de Detención le propuso que se quedara en París y que él lo ayudaría a establecerse. Él prefirió regresar a su patria, donde tras su arribo estuvo restableciéndose por año y medio. Poco después se trasladó a los Estados Unidos con el cargo de Agregado Cultural de la Embajada de Honduras en Washington donde esperaba tener la oportunidad de reiniciar su carrera artística interrumpida por la guerra.

De regreso a su tierra natal, donde las musas languidecían bajo el influjo de un ambiente bucólico, Humberto Cano, fue el primer Director de la Academia Nacional de Música, fundada en el gobierno del Dr. Juan Manuel Gálvez. Asimismo, también fungió por diez años como Director de la Banda de los Supremos Poderes. Está sindicado como el mejor violinista de Centro América y, sin lugar a dudas, con sobrado talento y potencial como para haber figurado entre los virtuosos a nivel mundial. Falleció en un ambiente humilde en Tegucigalpa el 14 de agosto de 1986.

Bibliografía

  • González Paredes, José D. Camino Real, Crónicas de Honduras. 2023. Tegucigalpa.